Mi cara se puso pálida, según mi madre había perdido a la persona más importante. Prefería hacerme la tonta y no creer a mi madre aunque su cara decía era verdad lo que me acababa de decir.
-Te has equivocado, Louis no se ha ido-dije con una risa nerviosa.
-Isabella, tranquila...-dijo mi madre intentando tranquilizarme.
-No me pidas que esté tranquila-dije apartando la mano que había puesto mi madre sobre mi hombro.
-Solo será durante este trimestre...-dijo mi madre.
-Pe...pero, ¿por qué se ha ido?-dije tartamudeando.
-No lo sé hija, algo o alguien ha hecho que tome esa decisión. Él solo ha decidido irse a España durante este trimestre-me dijo.
-¿España?¿Qué se le ha perdido en España? !Qué se hubiese ido más lejos!-dije gritando.
-Se le ha perdidos sus tíos. Quiero decir que allí viven sus tíos y sus primos. A pensado que lo mejor era que se fuera allí para centrarse en los estudios-me dijo.
-¿No ha podido despedirse de mí?-dije ya volviéndome loca mientras una lágrima recorría mis rojizas mejillas.
-Él no ha querido...
Salí corriendo y empujé a mi madre para que se apartara de mi camino. Subí las escaleras lo más rápido que pude, incluso, casi caigo en el último escalón por un tropiezo. Llegué a mi habitación y cerré la puerta con un portazo. Poco a poco fui percibiendo como unas frías y cristalinas gotas eran derramadas por mis ojos, cada vez más y más. Me había parado a pensar y me había dado cuenta de que la persona más importante en mi vida se había ido a otro país por mi culpa, por mi egoísmo.
Poco a poco me fui quedando dormida y cuando volví a abrir los ojos volvía a sonar aquella melodía de despertador que tanto me gustaba, pero que algunas me había despertado de los sueños más bellos e inigualables.